2017-09-08

Paseo_Termas_212 niños de entre 3 y 6 años disfrutaron de una tarde recreativa, permitiéndoles una mayor vinculación social.

Un grupo de 12 niños y niñas que se encuentran en el Centro de Reparación Especializada de Administración Directa, Cread Belén tuvieron la oportunidad de disfrutar de las bondades de las termas Trancura, en el sector cordillerano de Curarrehue, en la región de La Araucanía.

La iniciativa enmarcada en el plan de actividades preparadas por el equipo profesional de este centro del Sename permite a los niños y niñas obtener aprendizajes significativos por medio de procesos de inclusión y vinculación social en diferentes entornos, visitando escenarios donde tienen la posibilidad de recrearse.

La terapeuta ocupacional del centro, Zamia Tesahuac encargada de la preparación y guiado de las rutinas de los niños que se encuentran institucionalizados explica que este tipo de actividades buscan un equilibrio ocupacional y en ello se inscribe la vinculación social: “Dentro de las actividades que los niños y niñas deben realizar de acuerdo a sus edades se encuentra la vinculación social, tal como si ocurriera con sus familias, donde tienen la posibilidad de acudir a diversos lugares”.

Los pequeños llegaron hasta el centro termal acompañados de 9 adultos que en todo momento estuvieron atentos a sus cuidados, lo que implicó el desarrollo de distintas acciones que partieron previamente con los trámites administrativos para contar con los recursos que aseguren el bienestar de los niños, la adquisición de chalecos salvavidas, contratación de bus para traslado y preparación de los respectivos bolsos, entre otros.

Ya en el lugar fueron recibidos con un almuerzo para luego pasar a disfrutar de la piscina termal, disfrutando gran parte de la tarde de sus aguas temperadas: “Los niños estaban felices y no querían salir del agua, se portaron excelente. Al ver sus caritas felices se retribuye todo los esfuerzos extralaborales que realizamos”, dijo la terapeuta ocupacional.

Finalmente, la experiencia vivida por los niños y niñas será registrada en el libro de vida, para que en el futuro conozcan de las actividades que realizaron, permitiéndoles recordar las sensaciones, olores, sabores, etc, registrados tras la experiencia vivida con su primera visita a un centro termal.

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